¿FREUD HOMOSEXUAL?

Hoy el psicoanálisis, tan siquiera en un “tono menor”, parece encarar un giro histórico. Si durante largo tiempo su perspectiva estigmatizaba a las personas LGBTQI+, un soplo a la vez científico y militante parece en este momento producir una “revolución”, de una manera todavía modesta, en el seno de la clínica Freudo-Lacaniana. Tomando como punto de partida esta observación, invito a mi amigo Lionel Le Corre – autor del libro La Homosexualidad de Freud (PUF, 2017) – a evocar esas reformulaciones internas por las que pasa el psicoanálisis. Se trata para nosotros.as de ser considerados.as como seres humanos y, como todo el mundo, de poner en evidencia el hecho de amar y ser amados.a.s. Pero se trata asimismo de ver que es posible ser psicoanalista sin reserva alguna (como integrante de una así llamada “minoridad”, y al mismo tiempo – por fin – defender la clínica, la racionalidad y la apertura a la Alteridad humana. ¡Cuestión de ética!

– Poco tiempo atrás me hablabas de la repercusión de tu libro que hace algo más de un año fue editado por las PUF (Prensas Universitarias Francesas) : La Homosexualidad de Freud. ¿Qué podrías decir acerca de cuál fue tu registro de la recepción mitigada que tuvo en el seno de un medio clínico que podríamos aún calificar de normativo?

Globalmente, el libro mereció una buena recepción, sin duda algo mejor en los circuitos LGBT+ que en aquellos a los que designaste en términos de “medio clínico normativo”. El título mismo interrogó, incluso resultó chocante, y puedo permitirme entonces pensar que no era malo. Recuerdo algunas formulaciones poco elegantes en Facebook, bistrot universal por excelencia ; una de ellas, la más picante, fue la de una psicóloga clínica, ella misma heredera – en el sentido de Bourdieu – enloquecida por el hecho que por esa vía yo buscase hacer hablar de mí. Otro de esos mensajes, enviado por un psiquiatra-psicoanalista de cierta influencia, estimó necesario escribir que por su parte – lo cito – de La Homosexualidad de Freud, cuya aparición fue anunciada, “me importa un pepino”… Según lo formulaba otro, se trataba de una provocación hoy inútil…

Pero más allá del título, lo que pudo haber despertado agitación es el hecho de que, siguiendo la perspectiva de Lacan, pongo en evidencia la vertiente –por cierto aun no despejada – de los efectos del vínculo transferencial entre Freud y Fliess en lo que hace al desarrollo doctrinal del psicoanálisis.

Lacan señala en el Seminario II1 que toda la obra freudiana está dirigida a Fliess … Es una frase que merece ser tomada en serio, ya que rompe con uno de los mitos de la historiografía freudiana, según la cual el descubrimiento del inconsciente se desprende de la escucha de las primeras pacientes histéricas. Ahora bien, yo puse en evidencia que en los momentos cruciales de su conceptualización teórica, Freud se topaba con el obstáculo de su deseo por Fliess, cuyos efectos se manifiestan todavía mucho después del quiebre que operó en 1904 y aun con notable posterioridad al viaje que en 1910 hizo Freud en compañía de Ferenczi, ocasión presentada a menudo como el “verdadero” momento de ruptura entre los dos amigos.

Pero no es así. Hasta el fin de su vida, en lo más hondo de sí mismo, trabajan en Freud los efectos de su relación con su amigo berlinés, pero sobre todo, Freud mismo da cuenta del hecho en escritos dirigidos a en su abundante intercambio epistolar, como así también en sus notas, sus agendas, etc. ; basta leerlo con un poco de atención para verificarlo.

Dicho de otro modo, lo que intenté mostrar en La Homosexualidad de Freud es que el psicoanálisis – todo el psicoanálisis, según Lacan – es el producto de la transferencia operante entre un hombre y otro hombre. Mala noticia entonces para algunos.as : a diferencia de una comedia romántica que concluye cuando el orden del mundo queda restablecido – se trata, claro está, del mundo heterosexista – la historia del psicoanálisis no es (solamente) el encantador descubrimiento donde un hombre, Freud, a la escucha de las mujeres – las ya citadas pacientes histéricas – se encuentran para dar nacimiento a un saber que cambió nuestra relación con el saber.

En fin, como ves, las ingenuidades edípicas siguen operando y si La Homosexualidad de Freud pudo contribuir a revisar tan siquiera un poco ese punto, quedo muy contento de haberlo logrado.

– Estás integrado al equipo de trabajo de una institución que ayuda a las personas transgénero prostituidas a insertarse socio-profesionalmente o al menos, a vivir con la prostitución. Desde el punto de vista estadístico, ¿podés apreciar un número significativo de personas transgénero que haya encontrado un empleo fuera de la prostitución?

No te puedo aportar términos estadísticos al respecto. Hasta donde llegan mis conocimientos, no hay estudios destinados sobre la inserción socio-profesional de las personas transgénero y todas las dificultades que enfrentan, estén o no relacionadas con la prostitución. En función del objetivo mismo que se propone la institución donde trabajo, esto es, el de ofrecer un alojamiento articulado con un acompañamiento a cargo de un trabajador social y una psicóloga, mi función me lleva a mantener en todo caso un contacto con aquellas personas cuyo recorrido social está marcado por la exclusión, el rechazo y la precariedad. Constato, en efecto, las grandes dificultades que tienen para acceder a un empleo estable y remunerado de manera que alcance a cubrir [tan siquiera] sus necesidades básicas. Aquello que aparece como una alternativa respecto de la prostitución que les permita alejarse del trabajo sexual, no pone en juego calificación alguna el encuadre laboral reconocido, es penoso y mal pago. Y esto ocurre aun cuando existan intentos que buscan identificar y transferir a la esfera profesional las competencias adquiridas en la calle o en algún otro ámbito. Otra dificultad reside en que las personas interiorizaron a menudo el hecho de ser malas personas… y todo esto en un contexto social duro e injusto.

Recuerdo una escena que fue determinante para mí : en el transcurso del año 2007, acompaño a una persona transgénero para llevar adelante un trámite administrativo. Caminábamos tranquilamente por el Boulevard de Clichy, en París, y un tipo que sale de una panadería nos mira y la insulta : “¡Sucio travesti!”… Comprendí ese día que existía un derecho a la injuria respecto de las personas transgénero y, al fin de cuenta, una tolerancia social muy grande en lo que hace a las discriminaciones de las que son objeto, discriminaciones que por lo general se manifiestan de manera menos violenta, más subrepticia, donde el agresor se convierte rápidamente en el agredido, en cuanto resulta señalada la naturaleza de su comportamiento.

Es por esa razón que la reciente decisión de la OMS de no considerar más las transidentidades como una perturbación mental reviste una extrema importancia. En primer lugar, se verifica una vez más que es la presión social – dicho de otro modo, el deseo – la que delimita en parte las consideraciones de la doxa psiquiátrica. En segundo lugar, esta decisión tendría que permitir llevar adelante una lucha más eficaz contra las discriminaciones y la estigmatización de las personas transidentitarias, considerando aun así que tienen necesidad de un acceso facilitado a los cuidados específicos, siempre que ellas se propongan su intención de comprometerse en un recorrido de transición, y especialmente cuando se trata de menores.

Esto supone admitir que una persona transgénero, incluso ya liberada del encasillamiento de los diagnósticos psiquiátricos, está expuesta, como cualquier otro sujeto, a quedar afectada ya sea por perturbaciones mentales o bien sometida a padecimientos que disminuyen su vitalidad, no necesariamente ligados a las dificultades sociales que le toca enfrentar. Me parece entonces que la decisión de la OMS no pone en cuestión el interés que pueda revestir el diagnóstico diferencial, tal como se lo entiende en psicoanálisis.

Dicho de otro modo, querer ser un hombre o una mujer, por ejemplo, no resuelve la cuestión del hombre o de la mujer que puedo ser … Ahora bien, sólo el psicoanálisis, porque se ocupa de la falta en ser, propone a quien le importe resolver esta cuestión, una herramienta susceptible de considerar [su singularidad] caso por caso . Encuentro por eso muy problemático un estilo de psicoanálisis que pone en cuestión las principales herramientas teóricas a nuestra disposición sin proponer algo más consistente. Por ej., la función fálica : bueno sería actualizarla saltando por encima del molino de palabras lacaniano. Si los tomamos al de la letra, ya ni es posible abordar el tema de las transidentidades en su articulación con las psicosis… Es un inmenso problema, en la medida en que introduce el desconocimiento y en el peor de los casos, impone un deber ser. Es, en síntesis, un agente de la represión.

Se trata también de un inmenso problema para quienes ya han resultado capturados en el significante de “perturbación mental”; en efecto, les corresponde saber que si no les son acordados los cuidados específicos, su esperanza de vida… ¡ se cifrará en 20 años menos ! Según lo indica un estudio del INVS publicado en 2017, las causas principales del deceso son las enfermedades cardiovasculares o los cánceres, algo que permite pensar en una negligencia en cuanto al servicio médico brindado. ¿Por qué en 2017, en Francia, los locos viven 20 años menos que los demás? Porque la sociedad los prefiere muertos… Dicho de otro modo, dejar de lado el diagnóstico diferencial – incluso si éste mereciese pasar por un riguroso trabajo crítico que lo despojase de su violencia intrínseca -, es ya una manera de relegar a los locos y a su locura a los confines de la humanidad. Resulta entonces crucial que las personas transidentitarias afectadas por perturbaciones mentales lo sepan, ya que su lucha por la vida a la que aspiran será todavía más difícil de lo que imaginan – y admitan que deberán encontrar aliados… Naturalmente, esta mortalidad más importante registrada por la estadística en las personas afectadas por perturbaciones mentales, es conocida desde hace mucho tiempo; ya en 1983 el psicoanalista Jean Clavreul la señalaba en la entrevista acordada a Daniel Friedmann.2

– Desde tu punto de vista, el abordaje interdisciplinario que es el tuyo, donde quedan integrados componentes de la historia y de las ciencias sociales, acompañados de una mirada sutil de psicoanalista con experiencia en el terreno médico-social, ¿en qué medida permite obtener al mismo tiempo una visión subjetiva y objetiva de los hechos sociales?

Apuntás a una cuestión que me resulta muy compleja y aquí me limitaré a sobrevolarla. Mi esfuerzo busca reflexionar en los problemas que construyo, considerándolos desde diversos planos. Lo que se pone en juego para salir de una postura positivista, diría incluso ideológica, es tomar en cuenta, por ej., aquello que no puede ser reabsorbido en la historia ni en las ciencias sociales cuando uno examina un hecho social. Dicho de otro modo, el paradigma histórico permite integrar un punto de vista histórico acerca de ese hecho – construir acerca de él un relato – pero a su vez los límites de ese aporte están dados por el punto de vista que le es propio. ¿Qué queda del hecho social una vez que lo describimos a partir del paradigma histórico? Otro tanto ocurre con la objetivación que resulta de los abordajes desde la sociología o la antropología. Siempre esa objetivación produce un resto no reabsorbible, hecho resultante del propio paradigma sociológico o antropológico. La cuestión se reporta entonces tanto al objeto como al punto de vista respecto de ese objeto, ligados uno al otro inevitablemente, en el sentido en que siempre hay algo del observador en aquello observado.

Es en este punto donde el psicoanálisis entra en línea de cuenta. Esto es así en la medida en que Freud estableció que una misma lógica inconsciente, cuyo punto de partida es el caso por caso, opera en el nivel de lo colectivo; Lacan, por su parte, siguiendo la perspectiva de Lévi-Strauss, aisló el principio de homología de las estructuras y disponemos en función de todo esto de los útiles teóricos para liquidar ese resto producto de la objetivación. Una vez más, dicho de otro modo, para conservar la potencia heurística del psicoanálisis, en el abordaje de un hecho social o psíquico resulta útil apoyarse, en un primer momento, en las ciencias afines para describir y aislar aquello que la clínica llega a constatar. En un segundo tiempo, el psicoanálisis, desde su propio punto de vista, está en condiciones de completar ese producto de la objetivación científica… De manera pragmática, considero por mi parte que ha llegado el momento de releer a Lacan ubicándolo a la par de los discursos actuales, en especial de aquellos que se ocupan de las sexualidades minorizadas; hacerlo desde esta perspectiva permitiría situar los elementos que ya han cumplido su tiempo, así como Lacan lo hizo respecto del corpus doctrinal freudiano. También sería éste el momento, para quienes lleguen a elaborarlas, de proponer soluciones nuevas a esos problemas cruciales en el ámbito del psicoanálisis, tomando como punto de partida argumentos específicos del psicoanálisis…

– En resumen, ¿ves dibujarse en el transcurso de los meses y los años próximos, aspectos de la nueva perspectiva llamada “Queer” en el terreno de la clínica psicoanalítica a nivel institucional (hospitales, cárceles, lugares de expresión artística, etc.)?

Siempre resulta adecuado que se dibuje una perspectiva Queer, si se trata de conquistar un poco más de libertad respecto de las normas de clases o de las religiosas, particularmente pesadas, que apuntan a decirle a cada uno.a no lo que es sino lo que tendría que ser. Es más entiendo que el psicoanálisis, en su condición de teoría de la subjetividad, resulta especialmente eficaz para esclarecer al sujeto respecto de aquello que lo anima y de las condiciones de su deseo, mucho más que la perspectiva Queer, que encuentro a veces semejante a un catálogo de las identidades donde quiera que se sitúen.

Por otra parte, esta noción de identidad, cualquiera sea la modalidad según la cual sea abordada, me parece muy poca cosa cuando ésta se dilata a la medida de toda una vida ; una buena lectura al respecto es La vide lente, de Abdellah Taïa3, nueva novela que ofrece una apertura a los aspectos de la existencia más allá de sí mismo. Es ciertamente muy poca cosa este asunto de la identidad, por otra parte a menudo confundida con la pertenencia… y reducir mi condición subjetiva a una serie de imágenes procedentes del otro, hacer de ella una condición política de mi existencia, entiendo que es, también allí, algo inherente a un conformismo perfectamente asentado, donde el orden normativo y sus encasillamientos mórbidos operan con toda su potencia. En síntesis, cuando nos reportamos a esta noción de identidad – en el fondo, muy poco psicoanalítica – la ideología nunca está muy lejos; creer en la identidad es olvidar que no tiene puerta la jaula donde no estamos retenidos. La identidad participa de la lógica del fantasma y el intento de aislar los términos que lo componen no es en vano, buscando desprender el deseo de este cascarón inservible que lo encierra.

Además, incluso si presenta en el entorno de las novedades, la perspectiva Queer no lo es tanto como parece… Hasta los años ’70, se hablaba de Camp; bastaría releer [para verificarlo] la revista Trois millards de pervers4, como así también, por ej., los escritos de Guy Hocquenghem, Daniel Guérin, Pier Paolo Pasolini, Tony Duvert o aún en otro registro, Shulamith Firestone, en particular La dialectique du sexe5 ; allí – ¡poco falta para que se cumplan 50 años! ¡50 años atrás! – la autora ya reclamaba la abolición de las diferencias sexuales en sí mismas. El capítulo titulado Pour l’abolition de l’enfance es muy divertido también; deja sentir allí un olor de radicalidad muy alejado de los difusos planteos actuales, que en el fondo no son sino la repetición de la historia y resultan incluidas en el orden que creen denunciar.

Sin embargo, tenés razón cuando subrayás que hay algo nuevo: de ahora en más, este esfuerzo teórico designado bajo el nombre de Queer, pone al psicoanálisis manos a la obra; resultará provechoso leer la obra notable de Fabrice Bourlez, Queer psychanalyse6, donde el autor hace un recorrido de la biblioteca Queer y su articulación con la doctrina freudo-lacaniana, sin dejar jamás de lado la cuestión de la clínica. Una elaboración de las que no abundan, por eso resulta digna de ser subrayada.

Cuando digo que es nueva esta manera de poner al psicoanálisis a manos a la obra, se trata de ser preciso sin caer en la meticulosa: la elaboración de mi tesis me llevó a examinar [detenidamente] todas las revistas francesas de psicoanálisis, de psicología y de psiquiatría publicadas entre 1925 y 2005 – totalizaban, digamos, un total de 191 – para identificar los trabajos consagrados a la homosexualidad masculina. Ahora bien, me di cuenta de lo siguiente : si el 11% de los artículos así reunidos tratan del psicoanálisis interrogado desde un discurso acerca de la homosexualidad que no está a disposición de la mayoría, ninguno de los trabajos incluidos en ese corpus de revistas aborda la homosexualidad masculina como hecho social en el contexto de Mayo ’68. En ese momento, sin embargo, el discurso psicoanalítico tiene una especial pregnancia en el discurso público provisto de un cierto saber acerca de la cuestión; esto es así al punto que algunas revistas dan cabida a los trabajos psicoanalíticos –por ej., Arcadie– y se constituyen los primeros grupos homosexuales de acción política, como el Front Homosexuel d’Action Révolutionnaire (FHAR) o las Gazolines y es también el momento en que los intelectuales gays interrogan el paradigma freudiano. Dicho de otro modo, una visibilidad homosexual militante emerge hacia 1970, heredera [en parte] de la homosexualidad más festiva que precedió a los años ’30. Nada de esto produjo efectos en el discurso psicoanalítico, por lo menos no en aquél que circula en las revistas especializadas propias de ese campo.

Algo muy diferente ocurrirá en 1999 con el voto referido al PaCS y a la cuestión subyacente de la filiación homosexual ; 13 años más tarde se producirá otro tanto con la legalización que da por admitido el matrimonio para todos. Los puristas o los conservadores pueden muy bien considerar que este psicoanálisis en debate con otros discursos actuales es, digamos así, más heterónomo, y en consecuencia, más afectado por las idas y vueltas de la moda … Es una manera de ver … y también es una manera de no ver que aquello impensable hace apenas unos años atrás, respecto de las sexualidades minorizadas [estadísticamente ubicadas en términos de minoría], sólo era, al fin y al cabo, el efecto de un impensado.

Entrevista llevada a cabo por Sara-Aviva, junio 2019.

1 Lacan Jacques, El Seminario, libro II, “El yo en los escritos técnicos de Freud”, Paris, Le Seuil, 1978, p. 150.

2 Friedmann Daniel, “Être psychanalyste.” Entretiens filmés entre 1983 et 2008. Éditions Montparnasse.

3 Taïa Abdellah, La vie lente, Paris, Le Seuil, 2019. [Taïa Abdellah, La vida lenta, Paris, Le Seuil, 2019].

4 Coll. Trois milliards de pervers, Grande Encyclopédie des Homosexualités, Recherches, mars 1973. [Coll. Tres mil millones de perversos. Gran Enciclopedia de las Homosexualidades, Investigaciones, marzo 1973].

5 Firestone Shulamith, La Dialectique du sexe, Paris, Stock, 1970. [La Dialéctica del sexo, París, Stock, 1970 – Capítulo « Para la abolición de la infancia”].

6 Bourlez Fabrice, Queer psychanalyse. Clinique mineure et déconstruction du genre, Paris, Hermann, 2018. [Psicoanálisis Queer. Clínica menor/Clínica de jerarquía menor y deconstrucción del género, París, Hermann, 2018].

Auteur : Sara-Aviva Gerbaud

Né.e (Christophe, Jean, Patrick) le 5 juin 1979 à Montauban. Abandonné.e Adopté.e à six mois. Handicapé.E visuel.le. Enfance calme. Adolescence trés mélancolique. Premiers écrits à 18 ans. A 21 ans apprend qu'il /elle a une sœur et l'existence de sa mère biologique. Commence à se travestir. Recherches de famille biologique entamées s'avérant vaines. Etudes d'histoire de l'art (Deug), de philosophie (Master 2).A l'âge de 32 ans passe un second Master (sociologie) tout en enseignant la philosophie et la santé publique dans diverses institutions et en étudiant dans plusieurs associations (Paris VII, ALI APPS, Analyse Reichienne) la psychopathologie clinique. Après avoir été clinicien.e stagiaire pendant un an (2014/2015). A prés de 40 ans, l'écriture continue. Depuis 2017, reçoit en cabinet dans Paris, en musées ou au par skype dans le cadre de séances de psychothérapie. Transition via hormonothérapie débutée en septembre 2018, à ce jour le changement d'identité juridique et de genre est en cours. Prénom féminin officialisé en mai 2019 : Sara-Aviva.   A présent 2019 : auteur.e de trois ouvrages publiés chez de petits éditeurs depuis 2017 et d'une vingtaine d'articles depuis 2003. Contact : 06 48 24 88 44 sara.aviva79@gmail.com

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